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11 julio, 2018

Perros agresivos, nacen o se hacen

Seguramente alguna vez hemos escuchado aquello de que hay unas razas de canes que son más peligrosas que otras, o esa mítica expresión de perros potencialmente peligrosos, también conocidos como PPT. Pero lo cierto de todo esto, según demuestran estudios bastante recientes, es que la raza influye, pero de lo que realmente depende el comportamiento de un animal es de la forma en que ha sido educado por su dueño o dueña.

Los factores internos son aquellos con los que el animal nace o se deben a cambios que se manifiestan en su cuerpo a lo largo de su vida. Los genéticos están dentro de este grupo y son aquellos que suele decirse que son los propios de la raza, como sucede en los rottweilers o pit bulls, Y es que hay animales que tienen unas características genéticas que le hacen ser más propensos a demostrar una mayor agresividad. También los factores hormonales están dentro de esta clasificación de internos y son aquellos que se relacionan con las hormonas sexuales (testosterona y progesterona) y las tiroideas, que si sufren alguna alteración pueden provocar muchos cambios e incluir la agresividad dentro de estos. Las enfermedades en los perros mayores como la artritis o la artrosis también son factores internos y que pueden provocar agresividad. Cuando un perro tiene un dolor, puede reaccionar mal ante un encuentro. Asimismo, cuando estos se hacen mayores y pierden facultades como la audición o el olfato, necesitan volverse agresivos para defenderse de lo que ellos desconocen si es un ataque o simplemente un gesto como darles de comer.

En cuanto al género, los machos castrados son más propensos a ser agresivos que las hembras castradas, mientras que no hay diferencias entre machos castrados y enteros.

Este tipo de factores están ahí, pero lo cierto es que no suelen manifestarse por sí solos, sino influidos por los externos. O directamente el perro puede volverse agresivo simplemente por los exógenos. Por ejemplo, un perro que no ha sido debidamente educado, no atenderá a una regañina y pensará que puede hacer lo que quiere, desde morder a jugar haciendo daño a otras personas.

La educación es la clave en todo esto. Y aunque los perros aprenden a lo largo de toda su vida, lo correcto es comenzar con la enseñanza cuando todavía son unos cachorros. Debemos reprimir desde el primer momento comportamientos que no queremos que repita. El perro debe conocer quién manda y cuáles son sus limitaciones. Y sobre todo el dueño ha de tener en cuenta que su mascota es un animal, nunca ha de tratársele como a un ser humano.